sábado, 14 de octubre de 2017

¡Mamá, yo también voy...a Bruselas!




2 días en Bruselas. Octubre 2017

Me decido a crear este blog porque cada vez que decidimos hacer un viaje me gusta bichear por internet para conocer la opinión de los viajeros que realizaron ese viaje antes que nosotros. Por lo general casi todos los blogs se crean en base a la experiencia de una persona o una pareja, pero nosotros solemos viajar con nuestros niños. Preferimos aprovechar el máximo tiempo posible con ellos, y siempre que organizo una escapadita la organizo pensando en los gustos y prioridades de toda la familia. En esta ocasión el viaje lo organizamos con una pareja amiga con niños de edades similares a los nuestros. Con lo cual la diversión estaba asegurada para todos.
Una buena forma de tener a los niños entretenidos es dejándoles llevar una cámara de fotos. Los adultos hemos sustituido la cámara por el móvil, así que anímate a dejarles llevar alguna cámara pequeña, que seguro tienes en casa y estarán todo el viaje súper distraídos. Casi todas las fotos de este post están hechas por mi hijo de 11 años.
Para estrenar el blog, hago un post sobre nuestro último y reciente viaje a Bruselas. Aprovechando un lunes festivo en nuestra ciudad organizamos el viaje de viernes a lunes.
El viernes, cogemos el último vuelo de la tarde directo desde Sevilla a Bruselas Charleroi. Aunque suponga una noche más de hotel, siempre me compensa salir la noche antes, porque en el supuesto caso de retraso de vuelo, lo que pierdes son horas de sueño, y no horas de visita y disfrute en la ciudad elegida. Rayanair ofrecía en este momento ida y vuelta por 70 euros. Razón de más para elegir Bruselas y por supuesto llevar a los niños.
En ese caso fue muy puntual, así que recogimos nuestro coche de alquiler, previamente reservado y pagado. Aclaro aquí, que mi decisión es siempre coche de alquiler. Es lo más cómodo para viajar con niños, porque aunque sean unos todoterrenos como los míos, siempre puedes modificar los horarios de tu programa de viaje para adaptarlos a ellos en cualquier momento, sin sufrir ni estresarse por que se pierde un tren o un bus.
El aeropuerto de Charelori, donde aterrizan todos los vuelos de Rayanair queda a una hora aproximadamente de Bruselas, existen buses lanzaderas que te llevan hasta el centro de la ciudad en el caso de que no se alquile coche. Nuestra elección fue un coche de 9 plazas para movernos todos a una.
El hotel elegido para nuestra estancia de 3 noches en Bruselas, fue el Hotel Menninger Bruseslas City Center. Una antigua fábrica restaurada para convertirla en hotel, pero que conserva su esencia industrial. Muy asequible económicamente, muy céntrico y con una decoración muy amena. A los niños al principio les impuso un poco, al no ser tan convencional y tan estandarizado como otros hoteles en los que nos hemos alojado, pero al final les encantó. Como llegamos al hotel sobre las 00,30 horas, fuimos directos a dormir.

Nuestra habitación super familiar
                                      
DÍA 1: SÁBADO 7 DE OCTUBRE: VISITA A BRUJAS Y GANTE
Este primer día teníamos en nuestro programa visita a Brujas y Gante. Así que sobre las 9 de la mañana ya estábamos todos en la Renault Trafic de alquiler camino de Brujas. A unos 55 minutos aproximadamente desde el centro de Bruselas.
Nos recibe una Brujas lluviosa y fría, pero llena de encanto. Es como si te trasladaras al interior de un cuento de hadas, y tienes esa sensación de que en cualquier momento saldrá un duende, un zorrito bueno, o algunos pajarillos cantarines. Pero el hada madrina no sacó su varita en ningún momento para que luciera el sol, o al menos para que dejara de llover, así que paraguas en mano  nos disponemos a descubrirla. Había leído recomendaciones de aparcar el coche en la estación de tren, a un km y medio del centro, pues en el centro es más complicado y caro. Pero como el día estaba desapacible decidimos arriesgarnos y encontramos sitio sin dificultad en una calle no muy alejada del centro, eso si, con su correspondiente ticket de O.R.A que tienes que cambiar cada 4. horas.
La primera visita es obligada a la Grote Mark, la plaza mayor. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es realmente encantadora, considerada de las más bonitas del mundo. Varios edificios de colores, antiguas casas gremiales, le dan ese toque de fantasía que hace vivir como en un cuento. La preside la Belfort o campanario. Nos decidimos a subir los 366 escalones que separan el suelo de la parte más alta. Merece la pena subir, por las increíbles vistas. No hay que subir los 366 escalones de una vez, cada tantos tiene una entreplanta donde parar para coger fuerzas y ver lo expuesto. A los niños los animamos a subir diciendo que cada escalón era un día del año, ¡así que contando como si fuera año bisiesto llegaron hasta arriba! Además de las maravillosas vistas de toda Brujas que nos ofrece el campanario, nos encantó el mecanismo del reloj  que hace mover las campanas. En la última entreplanta, entra y espera a los cuartos, medias  o en punto. Un vídeo explicativo (en inglés) muestra como se restauraron las campanas y como el mecanismo de reloj hace que todas suenen. ¡Merece la pena esperar para escuchar el sonido!

Grote Mark (Brujas)
                                      



Vistas desde la parte mas alta del campanario (Belfort)
                 

Pero Brujas, cuenta además con otra plaza importante. De camino a esta segunda plaza por una de las calles más céntricas, caímos en la inevitable tentación de entrar en una de las numerosas chocolaterías típicas y montadas con tanto gusto que hay por toda la ciudad. Nada más entrar nos ofrecen diferentes trocitos de chocolate para degustar y claro, una vez lo pruebas, ¡¡estás perdida, quieres más!! Compramos una bolsita con variedades de chocolate que fue cayendo durante todo el viaje. ¡Delicioso!. Con este dulce sabor en la boca llegamos a  esta otra plaza, la plaza del Burg,  la que da cobijo al Ayuntamiento (Sthadius). En ella también encontramos el Palacio de Justicia y la Basílica de la Sagrada Sangre. Todos los días entre las 14.00 y 16.00 horas muestran al público un relicario que contiene, supuestamente, gotas de la Sangre de Cristo. Sólo tienes que dejar un donativo en una urna, antes de pasar por el relicario bien custodiado por un sacerdote de la Basílica. No sabemos si esto es verdad o no, pero a los niños les gustó verlo, aunque les impuso un poco la oscuridad interior de la Basílica. Además de por admirar la Santa Sangre, debes entrar para ver sus impresionantes vidrieras, en días soleados debe ser una maravilla, pero no tuvimos esa suerte. La lluvia no nos da tregua por ahora.
Salimos de la Heilig-Bloedbasiliek y teníamos dos opciones en nuestra programa debido al reducido tiempo del que disponíamos. Una era visitar la  Onze Lieve Vrouweker (Iglesia de Nuestra Señora) pasando por el Vismark (mercado de pescado) y otra dirigirnos a la parte más romántica y de obligada visita en Brujas, la zona de los canales. En ese momento los niños reclamaban comer, así que nos dimos una vuelta por las calles peatonales y nos decidimos a entrar en un sitio con mucho encanto, donde los mayores pudiéramos degustar alguna variedad de cerveza y los niños comer unos espaguetis o pizzas. Eso sí, barato no es, pero comer tienen que comer. Tuvimos la suerte de que la camarera era de Córdoba, así que nos recomendó hiciéramos el paseo en barca por los canales lloviera o no. Todas las barcas son descubiertas, pero te ofrecen paraguas, algo es algo.  Como las nubes nos hicieron un guiño y paró la lluvia momentáneamente, nos decidimos por la segunda opción y recomendación de nuestra cordobesa camarera. ¡Paseo en barca por los canales de Brujas!. Por 48 euros (las 8 personas que íbamos en este viaje) nos dimos un paseo en barca que duró unos 20 minutos. Niños y mayores disfrutamos mucho de este recorrido guiado por el centro histórico y encantador de Brujas.





Los amantes de la cerveza podéis entrar en la Cervecería “2Be” ¡tiene todas las variedades de cerveza del mundo!. Todo el interior está compuesto por botellines de todos los países. Y tiene una terraza que te ofrece unas vistas muy bonitas de los canales. Muy ambientado, para ir sin niños, claro, nosotros entramos a visitarla y decidimos volver a la Grote Mark a comprarles unas patatas fritas, tan típicas aquí, que puedes acompañar de una gran variedad de salsas. La verdad es que, desde mi opinión, estas patatas fritas en puestos callejeros, no tienen  nada de peculiar. Pero al menos  nos calentaron el estómago en esta tarde tan fría.

Llegados a este punto, nos dan las 6 de la tarde. Hora de volver a nuestro coche (añado que a las 15,00 horas tuvimos que cambiar el ticket de O.R.A) y tirar para Gante.
Gante, se encuentra a mitad de camino entre Brujas y Bruselas, por lo que de este modo nos acercamos a "casa". Gante es una ciudad universitaria. Había leído que tiene mucho ambiente a cualquier hora, pero quizás por ser sábado o por la lluvia que nos volvió a visitar, no vimos mucho de este ambiente estudiantil, pero igualmente animada por locales y turistas.
En Gante es obligado admirar las vistas desde el puente de San Miguel. Ya estaba anocheciendo y la ciudad se iluminó. ¡Otra estampa de cuento!. Los encantadores edificios, los paseos que bordean el canal principal, los muelles que en su día servían de carga y descarga del comercio fluvial. ¡100% recomendable!

Vista de uno de los canales de Gante

Catedral de San Bavon (Gante)


En Gante, además puedes visitar, la Catedral de San Bavon,  el Castillo de los Condes de Flandes, residencia de Juana la Loca y Felipe Hermoso. En Gante nació su hijo, el futuro rey Carlos V.

Gante, también dispone de uno de los campanarios (Belfort) más altos del mundo, si no subisteis en Brujas podéis hacerlo aquí. Pero hay que llegar antes, nosotros ya lo cogimos cerrado. Todos los sitios turísticos cierran entre las 17.00 y las 18.00, por lo que no pudimos visitar ninguno de estos atractivos turísticos por dentro. Pero nos dimos un paseo por la ciudad que nos enamoró.


Aproveché para contar a mis hijos la historia de Juana La Loca, y su amor ciego por Felipe el hermoso, y de como defendió su corona y su cordura. Manteniendo su atención con un poco de historia teatralizada por mi parte y la promesa de ver su castillo, conseguimos tenerlos distraídos de la lluvia y el frío. En un par de horas, vimos lo más imprescindible en Gante, nos llevamos una idea general que nos animará a volver algún día para completar nuestra visita.. Pero como nos debemos a ellos y se estaban portando de maravilla, les premiamos con un chocolate caliente, por si caían rendidos en el camino de vuelta al hotel, al menos, llevaban eso en el estómago, y como les pusieron el chocolate acompañado de unos bomboncitos, por chocolate que no sea, pues encantados con la visita.

DÍA 2: DOMINGO 8 DE OCTUBRE. VISITA A BRUSELAS
En el ascensor del hotel vimos una agencia que publicitaba tours guiados a pie por el centro de la ciudad. ¿Por qué no?. Es una forma de aprovechar más y mejor el escaso tiempo del que disponemos.
Así que nos apuntamos al tour en la recepción del hotel la noche anterior.
Nos recibe un día más agradable que su predecesor. Frío si, pero sin lluvia y con un tímido sol que iba y venía.

Nos recoge la guía en el hotel y nos lleva hasta la plaza principal de Bruselas. Allí se completa el tour con otros turistas españoles recogidos en otros hoteles. Aunque te ofrecen el tour de forma gratuita, te piden un donativo, pues el guía debe pagar a la agencia por cada uno de nosotros. Así que según te haya parecido la visita guiada aportas más o menos. Aunque no es obligatorio.

Nuestra simpática guía de origen mexicano, nos explica en la plaza central de Bruselas, que es la más bonita del mundo según el famoso escritor Víctor Hugo, que vivió en ella durante sus años de exilio.
En la plaza se palpa claramente, la riqueza de la que disfrutó el país gracias al comercio fluvial. Distintas casas gremiales, con adornos dorados en su fachada cierran este cuadrado lleno de encanto.


Grote Mark (Bruselas)
                                                            

En el edificio colindante al Ayuntamiento, hay una vivienda que no tiene planta baja, si no una especie de galería. En ella se muestra la escultura en bronce de unos los héroes de la ciudad.. Dicen los locales que si pasas la mano por toda la escultura de cabeza a pie tendrás suerte en el amor, si rozas su rodilla, volverás a Bruselas, y si acaricias el perrito que yace junto a él, tendrás mucho dinero. Por si acaso, mis hijos, tocaron la escultura más de una vez.



Y desde este punto de la plaza seguimos calle abajo para ver al famoso Manneken  pis, una escultura de bronce de unos 55 cm de alto, que se ha convertido en todo un símbolo de la ciudad. No se conoce el por qué de esta pequeña escultura ni cómo ha llegado a ser tan famosa. Aunque muchos días aparece vestido con algún traje típico aportado por algún país o particular, nosotros lo vimos desnudito, tal y como es él.

Tanto ha sido su éxito que a posteriori se ha esculpido una escultura de igual tamaño representando a una niña haciendo pis, Janneken pis, en este caso.

No tiene nada de peculiar pero resultó divertido para niños y mayores.

Manneken pis
                                                             

Janneken pis
                                                                    

Desde el punto del Manneken pis, nuestra guía nos lleva hasta el antiguo Palacio de Justicia, hoy sin uso y en estudio para convertirlo en el museo de la cerveza. Y de desde aquí nos dirigimos a las Galerías de la Reina. Lujoso centro comercial, donde solo por admirar escaparates merece la pena pasear.

Galería de la Reina
Tras veinte minutitos de descanso, pues ya llevamos más de una hora andando, la guía nos lleva a una parte más alejada del centro. Donde visitamos por fuera, la catedral de Nuestra Señora, donde tuvo lugar la boda de los actuales reyes belgas, continuando la visita a  la antigua residencia de los reyes Belgas, en tiempo de Leopoldo I, usado hoy como oficina real y lugar de trabajo del rey. La visita guiada termina frente a los museos de la Música, y de los Instrumentos musicales.

En dos horas y media hemos visitado lo más importante y destacado de la ciudad, por lo que es totalmente recomendable por mi parte apuntarse a un tour guiado de este tipo.


Catedral de Bruselas
                                                  
Aprovechamos para degustar nuevamente las famosas patatas fritas. Esta vez lo hicimos dentro de un local para estar más resguardados del frío, y aunque tampoco tuvieran nada de especial si que eran mas caseras que las probadas en Brujas. Deshicimos el camino andado con la guía, de vuelta a nuestro hotel. Nuestra intención era coger el coche, visitar el Atomium y el palacio Laken, residencia actual de los reyes de Felipe y Matilde de Bélgica.

El Atomium, se encuentra situado en la parte norte de la ciudad, a unos 20 minutos en coche desde el centro. Fue símbolo de Bruselas durante su exposición universal y hoy en día sigue atrayendo a miles de visitantes. Nos impresionó este átomo gigante de acero. Los niños disfrutaron mucho haciendo foto montajes como si cogieran las esferas con sus manos. Es visitable en su interior, pero no había leído buenas recomendaciones sobre subir con niños, porque las esferas solo contienen exposiciones fotográficas sobre la Expo Universal,  salvo por las vistas desde la última esfera puede resultar aburrido para ellos. Volvimos a coger el coche y visitar, desde fuera, el palacio real. No tuvimos la suerte de ver  a ninguno de los miembros de la realeza, pero sí de pasear por Laken park, parque que precede al  palacio, donde los niños disfrutaron y desfogaron corriendo detrás de los incontables conejillos que viven libremente por el parque, pulmón verde de la ciudad.


                                                                     Atomium

De regreso, en el coche al hotel, ya cayendo la noche, nos sorprendió entre unos edificios una gran esfera de acero iluminada. ¡El Atomium iluminado!, y no pudimos resistir la tentación de volver para verlo como si de bolas gigantes de Navidad se tratara Si merece la pena verlo apagado, encendido aún más. Mágico. Pero antes de volver al hotel, decidimos pasar por delante del Parlamento Europeo, sin actividad en domingo y a esa hora, pero para llevarnos una idea de este imponente edificio donde tantas decisiones se toman. ¿A quién le gustaría trabajar aquí de mayor?

Después de tan agotador día, decidimos comprar unos sándwiches en un 24 horas cercanos al hotel y darles a los niños de cenar en la misma habitación. Aunque el hotel dispone de cocina comunitaria por si quieres cocinar o calentar algo.

DÍA 3: LUNES 9 DE OCTUBRE. DESAYUNO EN EL CENTRO DE BRUSELAS Y VUELTA AL AEROPUERTO
Cómo nuestro vuelo salía a las 14,25 horas, disponíamos de un par de horas en la mañana para dar una vuelta por el centro de Bruselas y llevarnos el recuerdo de tan bonita ciudad grabado en nuestra memoria.

Aprovechamos esta mañana para desayunar los famosos gofres belgas, para los niños dulces, para nosotros salados. ¡Delicious!. Dimos un paseo sin alejarnos mucho y no tuvimos mas remedio que volver a comprar chocolate. ¡es irresistible! Hubiera traído toneladas.

Y poco más, porque como dije al principio del post el aeropuerto queda a una hora del centro de la ciudad, y teníamos que soltar coche de alquiler. Menos mal, que con el equipaje de mano ahorras mucho tiempo, llegamos directos para embarcar.

Nosotros no tuvimos tiempo para más, pero Bruselas ofrece infinidad de rutas.. como la de la cerveza, o del comic, es la ciudad que vio nacer a Tintín o Mafalda entre otros, y una ruta divertida para hacer con los peques es recorrer el centro en busca de los murales que cubren fachadas
homenajeando a tan peculiares personajes.


Puedes disfrutar con ellos, según sus gustos de los  museos que ofrece Bruselas, como el de la música o el museo Nacional que posee un insectario dentro.

Organiza tu viaje con ellos, y disfrutad en familia. ¡Es un recuerdo que siempre tendrán!

Os dejo posible PROGRAMA DE VIAJE:

1 DÍA: VISITA A BRUJAS
             Grote Mark
             Belfort (campanario)
             Plaza del Burg
             Basílica de la Sagrada Sangre
             Iglesia de Nuestra Señora
             Vismark (mercado del pescado)
             Recorrido en barca por los canales
             VISITA A GANTE:
             Grote Mark
             Puente de San Miguel
             Muelles
             Catedral de San Bavon
             Castillo de los Condes de Flandes


2 DÍA: VISITA BRUSELAS
             Grote Mark
             Maneken pis y Janeken pis
             Galería de la Reina
             Catedral de Nuestra Señora
            Antigua residencia real
            Museos de la música
            Museo Nacional
Si tienes más tiempo:
            Ruta de la cerveza
            Ruta del comic

3 DÍA: DESPEDIDA Y VUELTA.


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